Shigeru Ban

Construcciones por un tubo, de cartón

Hace unos días hablábamos en nuestro blog de un hospital construido en madera y cartón hace más de 100 años en la Vall Fosca y que sigue en pie. El cartón, contra lo que muchas personas piensen, es un material muy resistente y se demuestra con sus cada día mayores aplicaciones. Desde hace años, el arquitecto japonés Shigeru Ban, ganador del premio Pritzker en el 2014, el Nobel de la arquitectura, utiliza tubos de cartón en sus construcciones.

El jurado del premio Pritzker destacó en el acta del premio que le otorgó que “Shigeru Ban es capaz de ver en componentes estándares y materiales comunes, tales como los tubos de papel, materiales de embalaje o contenedores de transporte, oportunidades para usarlos de nuevas maneras”. Y esto es lo que viene haciendo Ban desde hace años. Adaptar materiales de uso común, sencillos de obtener y económicos en sus construcciones. El jurado también destacó que “su propio estudio, ubicado en lo alto de una terraza en el Centro Pompidou de París durante los seis años que trabajó en el proyecto del Museo de Metz, fue construido con tubos de cartón y una membrana que cubre el techo arqueado”.

Centre Pompidou-Metz © Shigeru Ban
Centre Pompidou-Metz © Shigeru Ban

En el 2013 Ban diseñó una escuela temporal después de que un terremoto asolara la ciudad de Ya’na, Sichuan, China. La escuela tenía unas dimensiones de 6 x 21 metros con una estructura compuesta de tubos de cartón, lazos de madera, ángulos metálicos y cables de acero.

La utilización por Ban de tubos de cartón en la construcción de refugios en momentos de desgracias naturales ya venía de lejos. En 1995, después de que un gran terremoto en Hansobe-Awaji dejara a 310.000 personas sin hogar, creó la primera Casa de troncos de papel (Paper Log House). Para construirla usó tubos de cartón como paredes y cajas de cerveza con sacos de arena como cimientos. Estas construcciones se convirtieron en un prototipo de viviendas baratas y cómodas para hacer frente a desastres naturales.

Después del tsunami que asoló Japón en 2011 y que provocó un aluvión de personas refugiadas, Ban ideó compartimientos para garantizar la privacidad de aquellos que se alojaron en aulas y gimnasios. Para su construcción utilizó precisamente tubos de papel, lienzos y clavos con los que levantó paredes en tan solo unas horas.

También en el 2011 diseñó y construyó una catedral de cartón en Christchurch, Nueva Zelanda, después de que un terremoto azotara la ciudad. Esta población ha vuelto a ser noticia recientemente, por desgracia, a causa del atentado terrorista contra la comunidad islámica perpetrado por un supremacista blanco australiano.

En julio del 2018 Ban movilizó su Voluntary Architects Network (VAN) para acudir en ayuda de las víctimas de unas devastadoras inundaciones que se produjeron en el sur de Japón, en las que fallecieron más de 200 personas.

En Japón construyó unos centros de evacuación con tubos de papel y cortinas de tela. Eran unas estructuras temporales cuya intención fue ofrecer privacidad para las víctimas de las inundaciones, formando una unidad modular de 2×2 metros.

Gimnasio Kiyota Ward en Hokkaido.
Gimnasio Kiyota Ward en Hokkaido.

A pesar de quedar expuesto a la intemperie, Ban se ha asegurado que la resistencia de los tubos de cartón haya aumentado considerablemente debido al endurecimiento del pegamento utilizado en su proceso de fabricación. Por ello cada vez los utiliza en más partes del proceso de construcción.